Aprendizaje autónomo: eje articulador de la
educación virtual
Las máquinas no sienten
Las máquinas no aman, no sienten ira ni pueden vivenciar la experiencia de imaginar situaciones ni de contemplar un atardecer. En cambio, pueden volar, surcar las aguas, atravesar valles
montañas, perforar la tierra, resolver complejos problemas matemáticos, simular la dinámica de una ciudad habitada.
El ser humano es vida pensante y compleja que ingenia instrumentos y que tiende a proveerlos también de vida, así sea en sentido figurado.
Educación virtual: calidad y calidez
La educación virtual dispone del aprendizaje
autónomo que ayuda al estudiante a que éste sea
protagonista de su propio proceso de formación, que lo transforma de sujeto pasivo a sujeto activo capaz de
autodeterminación para cumplir metas cognitivas y personales. Tal aprendizaje está soportado en un ambiente de motivación y automotivación, amistad, afectividad, interacción entre aprendientes (docente-estudiantes, estudiantes-estudiantes), ética, exigencia y respeto.
Las máquinas, insumos y recursos para el aprendizaje sólo se vuelven dinámicos y reveladores de significados cuando se convierten en mediadores pedagógicos. Es decir, cuando se consideran los elementos
tecnológicos, investigativos y disciplinares en contexto,
pero también los aspectos pedagógicos enfocados más
allá de la memorización y de la acumulación de datos e informaciones.
La autonomía
que
se genera en el estudiante debe orientarse al uso de los textos como pretextos para potencializar competencias y fortalecer el pensamiento complejo y en que el ser humano tiene capacidad para discernir con responsabilidad sobre aspectos que le convengan.
Aprendizaje autónomo
El aprendizaje autónomo, entendido como la facultad de dirigir el propio proceso para entender y comprender la realidad, tiene
que
contar con la participación de varios elementos para hacerlo viable y
efectivo como,
por ejemplo:
Elemento tecnológico: las tecnologías de la información y de la comunicación,
Tic, se convierten en ayudas eficaces más allá de la presunción de que porque las comunicaciones y la información hagan parte hoy de la cultura global, entonces hay que emplearlas para superar el analfabetismo funcional; ellas facilitan y estimulan la
interacción para:
-Adquirir habilidades instrumentales y destrezas a fin de descifrar códigos desde el lenguaje propio que
va impregnando la telemática en los
medios que soporta.
-Acceder de modo ágil y rápido a fuentes de información.
-Promover pautas que orienten el acto
de discriminar información tan variada, caótica, contradictoria y
a veces inabordable por lo inadecuada o compleja.
Aprender de modo colaborativo y cooperativo
sin importar fronteras de tiempo ni espacio, lo cual permite
consensuar, entrenarse en el desempeño de
roles, producir de modo más exigente y contribuir a formarse en el ser.
Elemento investigativo: la investigación misma es la que ha traído al ser humano hasta los actuales niveles de desarrollo, época denominada era de la información y del conocimiento.
En el aprendizaje autodirigido se requiere buscar por cuenta propia más información de la que pueda proporcionar el tutor o docente, y procesarla con aprendizajes previos para convertirla en conocimiento.
La investigación coadyuva a romper o evitar dependencias en relación con el docente o tutor. Conduce a
pensar por sí mismo, a generar texto y
conocimiento e innovar, a tomar decisiones propias y argumentar con base en evidencias y datos soportados desde el campo experiencial y documental;
del
experiencial,
al partir
de la indagación de vivencias propias o de otros
para negociar significados; del documental, cuando se
fundamenta el discurso en
códigos compartidos e instrumentos unimediales, multimediales y textuales.
Contenidos significativos: como es de recordar, los textos son aquí en el aprendizaje autónomo, pretextos para potencializar competencias y fortalecer el pensamiento de orden superior. Los contenidos deben dar cuenta de la disciplina o ciencia que se aborda; deben ser pertinentes, complementarios y tener aplicabilidad en la
realidad del entorno, además de trascender al generar actitudes y fortalecer aptitudes que también
sean de
aplicar en contextos reales.
En términos simples, se ha definido competencia como un saber hacer en un contexto; otra
definición es: un cúmulo de comportamientos que hace eficaces a los profesionales en determinadas situaciones y contextos.
El pensamiento de orden superior se refiere al razonamiento
deductivo, al análisis de una situación, la solución de problemas, la comparación
de elementos, la toma de decisiones, la capacidad de evaluar (controlar y autocontrolar) procesos.
Son superiores porque requieren procesos mentales complejos;
por
ejemplo, autoevaluar tiene un proceso implícito metacognitivo en el sentido de monitorear y revisar el propio proceso y establecer estrategias de mejoramiento.
Exigencia a los egresados
El resultado de una encuesta realizada en el año 2003 en el contexto del proyecto europeo sobre investigación
que
indagaba sobre cuáles capacidades
genéricas solicitan las empresas a los egresados universitarios, determinó en orden de prioridad que se requieren las
siguientes:
1. Capacidad de aprender.
2. Capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica.
3. Capacidad de análisis y síntesis.
4. Capacidad para adaptarse a las nuevas situaciones.
5. Habilidades interpersonales.
6. Capacidad para generar nuevas ideas (creatividad).
7. Comunicación oral y escrita en la
propia lengua.
8. Toma de decisiones.
9. Capacidad crítica y autocrítica.
10. Habilidades básicas de manejo de
la computadora.
11. Capacidad de trabajar en equipo interdisciplinario.
12. Conocimientos generales básicos sobre el área de estudio.
13. Compromiso ético (valores).
14. Conocimientos básicos de la profesión.
15. Conocimiento de
una
segunda lengua.
16. Apreciación de la diversidad y multiculturalidad.
17. Habilidades de investigación.
Otro aspecto de reconocimiento de la necesidad de fomentar las competencias, lo que muestra interés por esta
forma de medir la educación, es el Acuerdo de Cooperación International suscrito con la UNESCO (Acuerdo Nº 93 de febrero de 2003), en el que además de otros consensos, se consideran la sistematización y
divulgación de información sobre la
lectura y la escritura.
Compromiso sin distancias
La educación virtual requiere, para superar los límites del aula tradicional, un componente de aprendizaje autónomo que articule los demás elementos, y
unas estrategias que superen el enciclopedismo en aras de la formación de un ser humano y de un profesional integral, apto para interpretar los retos que le plantea el mundo
complejo de hoy, y hábil para actuar en contexto.
Estudiar por internet es una opción responsable entre
oferentes y demandantes. En este sentido, los centros de educación superior han de propiciar la infraestructura
adecuada que, más que sobresalir por su ostentación tecnológica y adelantos futuristas, asegure la existencia de un aula virtual agradable, ágil y humana que genere aprendizaje autónomo y significativo para la autogestión del conocimiento.
Por su parte, los estudiantes deben tener muy en claro
que
ganan en habilidades infovirtuales, inmediatez en
la
consecución de información y flexibilidad en cuanto a manejo de tiempos y espacios porque no están atados a horarios ni a desplazamientos físicos, pues la red permite una interacción en tiempo real (síncrona) y en
diferido (asíncrona); además del acceso al campus virtual desde cualquier lugar que tenga conexión a internet.
Indicadores de autonomía.
El estudiante obtiene autonomía al lograr criticidad e independencia intelectual; al ser capaz de reestructurar
el pensamiento a
partir
de
textos
ajenos
que se
han balanceado desde
la auscultación cuidadosa y
argumentada de saberes previos y nuevos; al establecer estrategias
para dinamizar el propio aprendizaje; al
concientizarse de qué y cómo se aprende y qué y cómo mejorar el proceso, al tomar decisiones propias en el
campo personal y profesional; al procurarse en las tareas académicas posibilidades de crecimiento en el campo
de las competencias; al ver
en los errores no fracasos, sino oportunidades para emprender mejoras.
Hay más indicadores que muestran la existencia de autonomía; por ejemplo, la capacidad de generar textos propios y de autocontrolar todo el proceso de aprendizaje. Pero basta decir por ahora que el aprendizaje autónomo tiene que ser una política curricular de la educación y no una posibilidad ofrecida por algunos docentes o tutores conscientes de esta necesidad y ventaja. Debe ser parte de la cultura de la comunidad
académica o, para expresarlo en
términos de la red ciberespacial, debe ser parte la cibercultura educativa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario